domingo, 9 de noviembre de 2008

Tener la oportunidad, poder estar más allá, tan acostumbrada a no ser, a desconfiar, a no ganar. El mar se te abrió una vez, se te abrió para no parar
y vos no te despertaste, lo arruinaste una vez más. Es tan perfecto que asusta, porque nunca es justa la felicidad, saber elegir lo que cuesta más; no cualquiera suma sin restar. Sentís la electricidad y no la sabes llevar, te quema, te paraliza, no te deja reaccionar. El enemigo peor es el gran saboteador, siempre será uno mismo, y es el miedo a estar mejor. Es tan perfecto que asusta, porque nunca es justa la felicidad. Ni la puta nunca es justa, porque algunos nunca la tendrán.

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