martes, 11 de noviembre de 2008

Estrella, pequeña y bella  flor,

que beldad, que irradia ella,

alma perdida, alma eterna,

sufre cada día con pena,

llora sola, en soledad escondida.

Yo siento pena en mi corazón,

porque no merece esa desazón.

Estrella que brilla en silencio,

belleza que esconde en un rincón,

por miedo a descubrir una ilusión.

Escudo que no la deja vivir,

pena que no debería sufrir.

Estrella brillante,

corazón ardiente, fulgente,

rutilante y trascendente,

parte de mi cuerpo, de mi vida,

parte de está, nuestra historia

hace calor, hace frió,

no siente, no lamenta, ni clama,

que solo se vive una vez,

que solo tenemos un segundo

para sentir, disfrutar, soñar

está vida bella, este momento.

Estrella que despacio se apaga,

su luz poco a poco se ahoga,

sin sentido, ni razón,

bellas eres de alma y corazón

y tu nunca lo has sabido,

sufro  cada día por ella,

porque no sabe que es  eterna

esa estrella brillante, fulgurante, radiante,

esa que me da la vida,

esa que es parte divina

de mi pobre soledad,

de mi rica esperanza

que es toda certeza,

hacia ti mi  hermana, mi hada,

que prevalece siempre amada.

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