
Hierven los clubs y los adolescentes comen pastillas de colores. Harto de mal vivir el siglo veinte muere de mal de amores. Los hechiceros de la tribu resucitan para invertir en mis pecados y hacen los traficantes de estampitas su agosto en el supermercado. Y la mentira vale más que la verdad y la verdad es un castillo de arena y por las autopistas de la libertad nadie se atreve a conducir sin cadenas. Y yo me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirte que te quiero.








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